La sinagoga

Escondida entre las sinuosas vías del suk árabe, la sinagoga es hoy uno de los lugares más visitados por los peregrinos. Se trata de un ambiente de la edad cruzada con sala única, con piedras a la vista y bóveda inclinada ligeramente puntiagudo. Fue transformada en iglesia en el siglo XVIII, cuando un grupo de cristianos de rito griego quiso unirse a los católicos. Durante la época turca el nombre “Madrassat el Messiah”, la escuela del Mesías, perpetuó la creencia apócrifa que éste fue el lugar en el que Jesús estudiaba de niño.

En el siglo VI, el peregrino de Piacenza vio un edificio, que él llama sinagoga, el rollo con el alfabeto escrito por Jesús y el banco en el que estaba sentado con los demás niños. Los testimonios de la edad cruzada mencionan que la sinagoga en la que Jesús leyó el libro de Isaías, fue transformada en iglesia. Las diversas fuentes no añaden información, sin embargo, está en el lugar en el que se encontraba el edificio del que hablan. En el siglo XIV, el fray Jacob de Verona vio la sinagoga cerca de la iglesia de la Anunciación, a dos tiradas de piedra al sur, y en ella residían los monjes griegos.

El edificio pasó a manos franciscanas en 1741, cuando el guardián de Nazaret, Bruno de Solerio, lo compró y lo hizo restaurar. En 1771 pasó a los griegos católicos que, como se señaló, la transformaron en iglesia. Seguidamente, en 1882, edificaron al lado de la sinagoga, una nueva iglesia, que aún hoy sirve de parroquia de la comunidad melquita de Nazaret.

El viejo edificio medieval, como ya cotejaron todos los estudios, no puede ser considerado la sinagoga en la que Jesús, según el testimonio de Lucas (Lc 4,16-30), leyó el rollo de Isaías delante de sus conciudadanos, pero ya se ha consolidado la tradición que nota a los peregrinos meditar ahí el pasaje evangélico citado.