La catedral cruzada: las excavaciones

Las investigaciones y las excavaciones que trajeron a la luz los restos de la iglesia cruzada se iniciaron ocasionalmente en 1892 cuando fray Benedict Vlaminck trazó el plano de los restos medievales aún visibles. Llegó a Nazaret en 1889, el padre Prospero Viaud, intrigado por los descubrimientos de Valaminck, empezó a realizar excavaciones y a documentar los restos antiguos visibles al interior del convento franciscano y de la iglesia de la Anunciación. Su publicación de 1910 fue la primera recolección metódica de los restos de la iglesia cruzada y bizantina, publicación enriquecida por el plano definitivo de los descubrimientos y los diseños de las secciones. El estudio resalta toda la riqueza, también los muebles de la basílica, evidenciada por el hallazgo de los cinco capiteles con la historia de los apóstoles sabiamente esculpidos por artistas cruzados, refugiados en una gruta y olvidados por siglos.

Cuando llegó el momento de reconstruir la iglesia franciscana, el Guardián Giacinto Faccio encargó al padre Bellarmino Bagatti dirigir las excavaciones arqueológicas en el área liberada por las demoliciones hechas para reconstruir el santuario. Las excavaciones tuvieron lugar en 1955 y fueron seguidas por ocasionales sondeos hasta 1966. Las informaciones respectivas a la iglesia cruzada son recogidas en el segundo volumen del padre Bagatti dedicado a las excavaciones: la descripción de los hallazgos y la catalogación de todos los elementos más importantes está acompañada por dibujos del padre Eugenio Alliata quien reordenó los elementos arquitectónicos hallados, estudiando la posible colocación de éstos en el edificio.

La notable riqueza de las decoraciones escultóricas y la unicidad de los capiteles conservados excelentemente, han sido motivo de múltiples estudios, que han avanzado varias teorías sobre la procedencia de los artistas y de los escultores franceses empleados en la fábrica cruzada: por ejemplo Enlart, Deschamps y Borg. También por el uso de los capiteles hallados en una gruta en 1909, quizás nunca puestos en marcha, y sobre el programa iconográfico que debían representar, se han propuesto diferentes hipótesis, entre las que emergen las de Viaud, Bagatti, Jacoby e Folda.