Las excavaciones

De la iglesia bizantina, cuyas ruinas, sobrevivientes del decaimiento, dejaron espacio al nuevo edificio eclesiástico construido por los cruzados, permanecen sólo algunos muros a nivel de los cimientos y lacertos de pavimentos en mosaico. Las excavaciones del siglo pasado han permitido complejamente volver a trazar el plano de los edificios: éstos consistían en una iglesia orientada al este-oeste, precedida de un altar y adyacente al lado sur de un monasterio. En el complejo, dichos edificios abarcaban un área de 48 metros de longitud de oeste a este, por 27 metros de norte a sur.

Los arquitectos bizantinos incluyeron al interior de la iglesia los ambientes formados por las Grutas: no se trata de una novedad, de hecho eran diversas las iglesias bizantinas, como la de Tabga o Getsemaní, que contenían en su interior las rocas veneradas, como la Natividad, construidas alrededor de la gruta.

La iglesia estaba formada por tres naves, de ellas la central estaba cerrada por un ábside semi-circular. Las grutas, al menos dos, estaban incorporadas al interior de la nave del norte y se encontraban en un nivel más bajo: motivo por el cual de la nave central se descendía a la lateral a través de escaleras. Al fondo de la nave del sur se encontraba un ambiente rectangular, que ha sido interpretado como sacristía. La iglesia al exterior era de unos 19,50 metros de largo y, comprendido el altar, 39,60. La nave central tenía un ancho de 8 metros.

El altar que precedía a la iglesia cubría una gran cisterna usada hasta el año 1960 y llamada comúnmente “cisterna de la Virgen”. Del monasterio queda una fila de habitaciones, mientras que la zona más cercana a la iglesia ha sido irremediablemente destruida por los edificios cruzados.

El aspecto más conocido de la iglesia bizantina son los mosaicos del pavimento, presentes en la zona de las grutas o en la de las naves y en el monasterio. La comparación con algunos mosaicos, orientados hacia el sur, en lugar de hacia el este, hizo suponer que no todos fueron realizados por la iglesia bizantina pero que constituyeron por el contrario el pavimento de un edificio más antiguo orientado hacia las grutas.

El mosaico de la nave central, ya observado durante las excavaciones del p. Próspero Viaud, está orientado hacia el norte. Dibuja en el fondo blanco el monograma de Cristo encerrado dentro de una corona unida en lo bajo con dos cintas; en el campo inferior están colocadas las tres cruces entre ellas una cósmica, con cuatro pequeñas cruces a los lados. Es de observar que para la ejecución de este mosaico se emplearon tejidos de dimensiones diversas.

El mosaico en el ingreso de las grutas fue por el contrario hallado por el fray Benedetto Vlaminck, mientras realizaba un sondeo más allá de los muros de la cripta del siglo XVIII. Él encontró, a lo largo del flanco oeste de la Gruta de la Anunciación, los restos de otra gruta con frescos, que tenía en su ingreso un mosaico con inscripción en griego, en la que se cita al diácono Conone de Jerusalén, como donador del mosaico, homónimo del Conone de Nazaret, pariente de Jesús, mártir en el siglo II. Este mosaico también orintado hacia el norte, como el mosaico de la nave central, está diseñado con un tapiz de recuadros unidos a líneas diagonales en intervalos con rombos; al interior de los cuadrados se hallan cruces y otros motivos geométricos. La inscripción está ubicada en un ángulo al ingreso de la gruta llamada “de Conone”. En esta pequeña gruta hay un pavimento que, siempre en fondo blanco, presenta un recuadro más grande unido con líneas diagonales a un recuadro central, más pequeño, y a los lados con rombos; aquí también aparece el monograma de Cristo.

Los mosaicos propiamente construidos por la iglesia bizantina son aquellos orientados al este, que se observan en la nave lateral del sur: quedan los trazos de los marcos geométricos que debían escuadrar toda la nave. Un mosaico más antiguo fue posteriormente cubierto por un segundo. El mosaico primitivo tenía un marco de escamas de peces y en el interior una pequeña flor, reemplazada luego por un marco más elaborado que presenta un trenzado de círculos y rombos. Este segundo mosaico se distancia de todos los demás encontrados ya que es mucho más elaborado.

En el extremo oriental de esta misma nave, dentro de la sacristía, existen los trazos de otro mosaico, en el estilo de la nave central y de la gruta de Conone, con recuadros y rombos en fondo blanco.
También los ambientes del monasterio fueron pavimentados con mosaicos, conservados especialmente en dos salas contiguas, una más pequeña y una rectangular más grande. En la primera se encuentra un marco de aspecto de cuerdas trenzadas; en la segunda hay un cruce de ramos floridos que forman rombos y un marco trenzado y en la parte de arriba con círculos, limitada a la parte este de la sala. En esta habitación más grande, hacia el centro, se hallaron también los restos de una jarra de terracota fija al pavimento.

Aquello que hace todos estos mosaicos particularmente valiosos es la presencia de signos inequívocamente cristianos, como las cruces simples, cósmicas y monogramas. Este elemento, que se conforma en el espacio religioso bizantino, contribuye a establecer el "terminus ad quem" dentro el cual se colocó la factura del pavimento, ya que un decreto de Teodosio II, en el año 427 (Cod.Just. i.8.I), proscribió la ilustración de cruces en los pavimentos.

La comparación más cercana para los mosaicos de Nazaret es la de la iglesia de Shavei Zion del siglo V, que además de presentar la cruz conserva evidentes semejanzas en los motivos geométricos.

A la iglesia bizantina pertenecían también algunos fragmentos arquitectónicos hallados en las excavaciones: por ejemplo cinco salmeres de piedra blanca decorados con cruces a los lados, cuya colocación era probablemente entre los capiteles de estilo corintio y el inicio del arco de la nave. Salieron también a la luz seis bases altas de columnas, que probablemente ya pertenecían al edificio más antiguo.

Otros fragmentos diversos pertenecen por el contrario a las balaustradas que dividían la nave del presbiterio: los pilares de forma cuadrada sostenían los paneles de mármol decorados con sarmientos, cruces y coronas e inscripciones en griego de las que queda algunos fragmentos.

Según el p. Bagatti, poniendo juntos los elementos estilísticos y arquitectónicos, la iglesia bizantina puede ser ubicada en un periodo muy amplio que va desde inicio del siglo V hasta el VII-VIII.