Edad Cruzada

Capital de los cruzados

En el 1099, establecido el reino cruzado de Jerusalén, Tancredi di Altavilla fue nombrado príncipe de Galilea y tomó a pecho la reconstrucción de las iglesias vinculadas a las antiguas memorias evangélicas, en especial en Nazaret, en Tiberiade y en el Tabor, como escribe Guillermo de Tiro, el historiador contemporáneo de las Cruzadas.

Sewulfo, que visitó Nazaret en el 1102, habla de un pueblo en ruinas, pero también de un monasterio ubicado en el lugar de la Anunciación, a su criterio muy bello. Nazaret, en pocos años se volvió sede episcopal; en el 1109-1100 fue transferida de Escitópolis y la Basílica de la Anunciación, adosada a dicho monasterio, fue suntuosamente reconstruida y dotada de muchos bienes.

Las crónicas de los peregrinos medievales se refieren a la existencia de muchos otros lugares santos que tienen iglesias o capillas: San José, San Zacarías llamada también Sta. María del Temblor, la Fuente de María no lejos de la iglesia de San Gabriel, la Sinagoga y el Abismo.
En la periferia de Nazaret los cruzados edificaron la iglesia de los Santos Joaquín y Ana cerca de Séforis, como recuerdo de la tradición apócrifa que ponía la casa de los padres de María. Además, en la cima de la colina que dominaba la antigua ciudad, se estableció una fortaleza, a vista de la llanura subyacente Zebulón. También en el Tabor, el monte que domina todo el Valle de Esdrelón, construyeron una fortaleza que protegía en su interior la Basílica de la Transfiguración con el monasterio contiguo.

El terremoto que sacudió duramente Siria en el 1170 no perdonó tampoco a Palestina, creado destrucción y desórdenes que facilitaron los ataques de los Sarracenos contra los cruzados. El pueblo de Nazaret fue presa de asalto por los sarracenos. Como soporte de los cruzados, el papa Alejandro III pidió a los fieles franceses de conceder donaciones para la iglesia de Nazaret.

La primera parábola cruzada terminó con la derrota acontecida en los Cuernos de Hattin, el 4 de julio de 1187, que provocó la toma de Nazaret por parte de las tropas de Saladino y el asesinato de los cristianos que se refugiaron en el interior de la Basílica fortificada. Raúl de Coggeshall, que visitó la Tierra Santa en aquellos dramáticos años, describe las profanaciones que “los hijos de Sodoma” perpetraron en los numerosos lugares santos. El tratado de paz estipulado con los musulmanes en el 1192, otorgó a los cristianos el control de la Basílica de la Anunciación. De este modo, el flujo de los peregrinos no fue más obstaculizado hasta la anulación del tratado ocurrida con el Sultán Malik al-‘Adil en el 1211.

La segunda fase cruzada se inició en el 1229, con el acuerdo decenal estipulado entre Federico II y el Sultán Malik al Kamil, que concedió a los cristianos la ciudad de Nazaret junto con Jerusalén y Belén. En dicho periodo retomaron los peregrinajes y la Gruta de la Anunciación también fue visitada por el rey de Francia Ludovico IX, quien participó en la Santa Misa, el 24 de marzo de 1251.

La Historia de Nazaret
La Nazaret antigua
Edad Bizantina
Los Mamelucos
Edad Otomana
El último siglo