La Nazaret antigua

Mencionada por primera vez en los evangelios sinópticos (el Evangelio de Marcos, que es el más antiguo, es situable inmediatamente antes o después del 70 d.C.), Nazaret falta en la lista de las ciudades de la tribu de Zabulón recordadas en el libro de Josué (19,10-15). El pequeño pueblo no es citado siquiera por Giuseppe Flavio, quien fue comandante de los rebeldes de Galilea durante la primera revuelta contra Roma (66-74 d.C).

En el 1962 se recuperó un fragmento de inscripción, en escritura hebraica cuadrada, de las excavaciones de la sinagoga de Cesarea Marítima. El texto enumera las familias sacerdotales, entre ellas la de Happizzez residente de Nazaretin: el epígrafe testimonio da testimonio pues de la existencia del pueblo desde el siglo II d.C.

Los evangelios conservan dos informaciones puntuales sobre el pueblo: Nazaret era bastante poblado para presumir de una sinagoga en la que Jesús entró un sábado (el “Sabbat” hebraico) y, abrió el pergamino del profeta Isaías, lo leyó y comentó la profecía que lo protegía (Lc 4,16-27). La otra información, de carácter topográfico, y proporcionada por el mismo paso de Lucas, que recuerda el precipicio ubicado cerca al pueblo, en el que la multitud, llena de ira, quería lanzar a Jesús al terminar su discurso mesiánico en la sinagoga (Lc 4, 28-30).

La primera mención extra-evangélica pero indirecta de Nazaret está en algunas fuentes judaicas de fines del siglo I d.C., con referencia a la comunidad judeo-cristiana que creía en "Jeshua‘ Hannozrî" (Jesús de Nazaret), los "nozrím" – nazarenos – que junto a los "miním" – herejes – fueron incluidos en la doceava oración del rezo "Shemonè Esrè", anotación insertada durante el llamado “sínodo de Jamnia-Javneh”.

La arqueología, no obstante, ofrece otro género de testimonios. Las excavaciones han diferenciado el área ocupada por el antiguo pueblo, que la urbanización medieval y moderna ha conglobado al interior de la amplia Nazaret actual. El antiguo pueblo se extendía de norte a sur en la cima de la colina hoy ocupada por la basílica de la Anunciación, por el convento franciscano y por la iglesia de San José. Los restos arqueológicos dataron de la primera forma de frecuentación del área en la edad del Bronce Medio (2000-1550 a.C.).

Las excavaciones realizadas en el siglo pasado por padres franciscanos en el área de los santuarios, han sacado a la luz los restos de un pueblo con carácter agrícola habitado en la edad del Hierro (900-600 a.C.), que poco a poco ha ido estructurándose en simples habitaciones construidas alrededor de grutas que servían para los trabajos domésticos y para refugio de los animales. Es en este ambiente simple que José y María realizaban su vida doméstica en la que Jesús pasó su infancia.

Nazaret no se encontraba lejos de Séforis, capital administrativa y comercial de Galilea, que entre el 10 y el 20 d.C. el tetrarca Herodes Antipa hizo reconstruir. No se excluye que los nazarenos hayan contribuido a dicha reconstrucción prestándose como mano de obra.

Se ha propuesto que ya en el primer siglo comenzó a distinguirse en Nazaret un grupo de judíos que daban testimonio de su fe en Cristo; parte de ellos eran parientes de Jesús, de quien habla muchas veces Egesippo (siglo II), Giulio Africano (ca. 250) y Eusebio di Cesarea (siglo IV). Los textos recuerdan a Judas con los hijos Zocer y Giacomo. Pero probablemente formaba parte también el Diácono Conone: martirizado en Asia Menor durante el reino de Decio (249-251 d.C.), él, de hecho, afirmaba en el tribunal de ser de Nazaret de Galilea y de descender directamente de la familia del Señor.

En el siglo tres, Eusebio da Cesarea en su "Onomasticon", que consiste en una lista de nombres de lugares bíblicos, pronto traducido en latín y completado por San Jerónimo, afirma que “Nazaret” le dio el nombre de “nazorei” a los primeros cristianos, se encuentra en Galilea, a 15 km de Legio, el antiguo Megido, y cercano al Monte Tabor.

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