Sewulfo

Incipit Certa Relatio de Situ Ierusalem (1102-1103)

Con la llegada de los cruzados a Tierra Santa, los peregrinajes conocieron inmediatamente una amplia reanudación. El primer peregrino en dejar testimonio de esta época fue Sewulfo, un rico mercante anglosajón que se embarca desde el sur de Italia y, después de un viaje de trece semanas, arriba al puerto de Giaffa.
Sewulfo, quien paró en Nazaret, describe un pueblo completamente destruido, probablemente a causa de la violencia perpetrada contra los habitantes cristianos, pero que evidencia la presencia del monasterio “tan bello". Al estar ante el testimonio es posible pensar que los cruzados iniciaron inmediatamente los trabajos de reconstrucción del Lugar Santo, quizás comenzando desde el monasterio.
Fue el normando Tancredi, príncipe de Galilea, quien se interesó primero en la reconstrucción de la Basílica, dotándola luego de bienes de todo género, como escribe Guglielmo di Tiro, el historiador contemporáneo de las cruzadas, y otros peregrinos que pudieron visitar el santuario en todo su esplendor.

«Nazaret, ciudad de Galilea donde la Virgen María recibió el anuncio del Nacimiento del Señor, se encuentra a casi cuatro días de camino de Jerusalén […]
La ciudad de Nazaret ha sido completamente devastada y rasado al suelo por los Sarracenos; pero el lugar de la Anunciación del Señor está indicado por un muy bello monasterio. En la ciudad fluye un manantial de agua limpísima, decorada en cada parte, como era antes, con columnas de mármol y cuadrados; desde este lugar el niño Jesús junto a otros chicos recolectaban a menudo agua para su Madre. »

Itineraria Hierosilymitana Crucesignatorum, Vol. II, por Sabino de Sandoli, Jerusalén, 1983, pág. 26-27