Epifanio de Salamina

Panarion adversus omnes haereses (315-403)

La primera noticia relacionada a una iglesia en Nazaret es la de Epifaniio, obispo de Salamina, que recuerda el intento del conde Giuseppe di Tiberiade, un hebreo bautizado en los tiempos de Constantino, de construir una iglesia en el pueblo de Nazaret. El obispo cuenta haber sido acogido en el 355 en Scitopoli, la actual Beit She’an, en la aldea del conde Giuseppe di Tiberiade, y de haberse acercado por el como el cristianismo hubiera penetrado oficialmente en Galilea, hasta entonces una fortaleza judía.

José, “apóstol” del Patriarca Judas Ha-Nasi, seguido de la letura del Nuevo Testamento y en contacto con algunos obispos, decidió adherirse al cristianismo. Honrado por la amistad del emperador Constantino, quien le concedió la dignidad de “comes”, a las iglesias, la autorización escrita para poder erigir las iglesias en Galilea, especialmente en Tiberiade, Diocesarea (Sefforis), Nazaret, Cana y Cafarnao.

El emperador no sólo estuvo de acuerdo con la autorización, sino que ordenó al fisco de suministrarles todos los medios necesarios. Según la relación de Epifanio, el Conde Giuseppe, a pesar de la fuerte reacción de la comunidad judía, logró inaugurar iglesias en Tiberiade, en Diocesarea y en otras ciudades. En lo que concierne a Nazaret, ésta aparece en el relato en la lista de iglesias que el Conde Giuseppe pretendía construir, aunque no se relate la construcción. Pero probablemente logró llevar a cabo la obra.
Epifanio remarca la presencia, en Galilea, de pequeñas comunidades cristianas. En ese aspecto, él recupera los textos de Egesippo del segundo siglo y de Giulio Africano, en el que se recordaron a los primeros cristianos de Galilea, humildes paisanos llamados a responder por su descendencia de la familia de Jesús ante el emperador Domiciano (81-96 d.C.) y durante la persecución de Decio (249-251 d.C.). Bajo la persecución de Decio se martirizó en Frigia a un tal Conone, quien, ante el tribunal, hizo la siguiente declaración: “Soy de la ciudad de Nazaret en Galilea, soy pariente de Cristo a quien venero desde mis ancestros”.


«El buen emperador (Constantino) hizo a (Giuseppe) conde y añadió que podía pedirle lo que deseara. Y el no pidió otra cosa que recibir este grandísimo obsequio del emperador, es decir que le fue concedido por medio de un edicto imperial, la edificación de la iglesia de Cristo, en las ciudades y aldeas de judíos. De hecho, ninguno pudo ahí construir una iglesia, porque no se encontraba en medio a ellos ni griegos, ni samaritanos o cristianos. De hecho, se indicó en esta (regla) que no haya ningún otro que sea de otra raza cerca de ellos. Esto sobretodo en Tiberiade, Diocesarea llamada también Sefforis, Nazaret y Cafarnao. … En Tiberiade se construyó sólo una pequeña iglesia en el Adrianeion, pero en Diocesarea y en cualquier otra ciudad llegó a concluir por completo su construcción. »


Donato Baldi, Enchiridion Locorum Sanctorum, Jerusalén 1935, pág. 2-3