Anunciación: 25 de marzo

Día de la Anunciación

La celebración de la Solemnidad de la Anunciación no tiene un claro origen, también se piensa que fue celebrada ya en el siglo IV, periodo de la difusión del Culto Mariano que culminará con la definición de María “Dei Genetrix”, Madre de Dios, en el Concilio de Éfeso de 431.
El hecho de que existiera desde los orígenes un lugar de culto cerca de la Gruta de la Anunciación puede hacer pensar que con mucha probabilidad ahí se desarrolló también el recuerdo litúrgico de la festividad de la Anunciación.

Algunas de las principales festividades marianas, que encuentran sus raíces en las narraciones evangélicas, en los apócrifos y en los dogmas marianos, en Tierra Santa, de hecho, se celebran solemnemente en los lugares que conservan la memoria

  • La Anunciación, el 25 de marzo, cerca de la Basílica de la Anunciación en Nazaret;
  • la Visitación, el 31 de mayo, cerca del santuario de la Visitación de Ain-Karem;
  • la Asunción, celebrada el 15 de agosto, con un momento de oración cerca de la Tumba de María en Jerusalén;
  • la Natividad, el 8 de setiembre, cerca de la Iglesia de Santa Ana en Jerusalén.


La Custodia de Tierra Santa celebra la solemnidad de la Anunciación en Nazaret con la entrada solemne del Patriarca en la Basílica, en el véspero del 24 de marzo, en preparación de la solemne celebración del día siguiente. En el Véspero solemne sigue, en la tarde, una vigilia cerca de la Santa Gruta.

El 25 en la mañana es un momento de gran alegría y participación para la comunidad local cristiana y representa la culminación de la vida del Santuario.

A final de la celebración, se desarrolla una procesión alrededor de la Gruta, emblema de la Encarnación. Durante la procesión se lleva en forma solemne el Libro de los Evangelios, señal de la Palabra que en este lugar se hizo Carne. Además, el Guardián del convento lleva la Rosa de oro, obsequio ofrecido por Juan Pablo II durante el peregrinaje del año 2000, que simboliza el buen aroma de Cristo llevado en el vientre de la Bendita Virgen.

San José