Rosario

Nuestra Señora del Rosario-Colombia

La oración del Rosario es una de las prácticas devocionales más difundidas. A través de esta práctica, los fieles pueden meditar y comprender los misterios de la vida de Jesús. Dicha práctica asumió el nombre de Rosario, o bien “Corona de Rosas”, ya sea porque la rosa es una flor atribuida a la Virgen, o porque la “Corona de rosas” une simbólicamente los momentos significativos de Cristo y de la Virgen.

El origen de esta práctica está asignado a los monasterios irlandeses del siglo IX, pero la difusión se realizó en la edad moderna gracias a la obra de los padres dominicos.

El reconocimiento del Rosario como oración de la Iglesia es el fruto de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María (1854) por parte del Papa Pío IX. Desde ese momento, el mismo pontífice y sus sucesores, solicitaron el uso de la oración del Rosario en ocasiones importantes para la historia de la Iglesia.

Hoy, el Rosario se define como un peregrinaje místico del fiel a través de los misterios (Gozosos, Dolorosos, Gloriosos, Luminosos) en la contemplación del rostro de Jesucristo, Dios verdadero y hombre verdadero. Este aspecto ha sido un tema persistente del magisterio del Papa Juan Pablo II, expresado con claridad en la encíclica “Novo Millennio Ineunte” (2001).

Mediante la oración del Rosario, tantos cristianos han respondido a la exigencia interior de expresar una oración contemplativa, capaz de llevar el corazón a la comunión con el Señor en la simplicidad y en la pureza: «recitar el Rosario, de hecho, no es otra cosa que contemplar con María el rostro de Cristo» (Juan Pablo II, “Rosarium Virginis Mariae”, n° 3).

El Culto Mariano
El Rosario del sábado en la tarde en Nazaret
Corona de Nazaret