Gruta, tina y casa de San José

Casa san José

Los espacios subterráneos se asignan a ambientes domésticos quizás transformados en épocas posteriores en lugares de culto.

Al bajar, se puede constatar que la construcción moderna yace en los muros de época cruzada.

Los restos subyacentes consisten en una serie de elementos relacionados con la actividad humana: una cisterna, una serie sobrepuesta de cuatro silos, una cubeta y una escalera que, a través de una zanja, lleva a una gruta subterránea. Después de un atento examen, resulta que la zanja, la gruta y la cisterna son el resultado de adaptaciones posteriores. Algunos estudiosos, entre ellos los padres Bagatti y Testa, supusieron que estos cambios fueron realizados para adaptar el lugar al rito bautismal.

A partir del hallazgo de mármol entre los molinos, se supuso que la gruta fue enteramente recubierta de mármol.

Tina

Tina

En la amplia tina, visible en la cripta, se reconocieron características correspondientes a las antiguas tinas para el rito bautismal.

La tina, excavada en roca, mide dos por dos metros y presenta paredes reguladas con mampostería. Se llega al fondo de la tina bajando siete escaloncitos. Las gradas y el pavimento están revestidos con mosaico blanco y negro con figuras geométricas, mientras que las paredes están acabadas con enlucido grueso. En el pavimento, a lo largo de la escalinata, está excavado un canal.

Los exámenes de la composición de la tina han llevado a varios estudiosos a pensar que se trataba de una tina ritual para el bautismo de los catecúmenos. Según el P. Testa son muchos los elementos que confirman esta connotación, entre ellos los siete escalones de la escalinata, número que recuerda a la doctrina judeo-cristiana del “descensus et ascensus” de Cristo al cielo (Rm 6,3-4; Col 2,12) y los regalos del Espíritu Santo. Además, se atribuyó la función simbólica también al canal que sigue la mampostería de la escalinata.

Ello está identificado con el río Jordán atravesado por Israel para entrar a la tierra prometida y simbólicamente por el bautizando para entrar a la nueva tierra de la promesa, que es la vida en Cristo.

Sobre estas bases interpretativas se ha dado lectura también a la decoración de mosaicos del pavimento de la tina, caracterizada por seis recuadros negros en fondo blanco, que podrían representar a los seis ángeles creados primeros (protoctistas) y que en la visión judeo-cristiana asisten al Cristo Redentor en todas sus acciones. Finalmente, una placa de basalto en el mosaico simbolizaría a Cristo, piedra angular en la cual el bautizando, junto con la Iglesia, funda su nueva vida.

No falta quien difiere del todo de la interpretación sagrada de la tina en la evaluación. Es el caso de la estudiosa Joan E. Taylor, que en su ensayo titulado Christians and the Holy Places: the Myth of Jewish-Christian Origins, editado en Oxford en el año 1993, sostiene que la tina es parte de los restos de una prensa de época bizantina, como probaría el contexto arqueológico de la estructura.

Más allá de las diversas interpretaciones es posible leer aquí una sucesión de edificios, en un área que inicialmente fu parte del pueblo, luego transformada para desarrollar funciones diversas, y finalmente convertida en área de culto, hasta llegar a la solución actual del santuario moderno dedicado a San José.