Gruta de la Anunciación

Gruta de la Anunciación

Como en otros Santuarios existentes en las memorias cristianas de la Tierra Santa, también en la Gruta de Nazaret se recuerda el “HIC”, del lugar exacto en el que los hechos evangélicos se desarrollaron: aquí la Virgen María escuchó las palabras del Anuncio; aquí pronunció el fiat; aquí el Verbo se hizo carne; aquí la pureza y la virginidad se fusionaron con la maternidad, permaneciendo intactas.

La Gruta de la Anunciación se abre como un pequeño santuario, lugar del Anuncio del Ángel Gabriel a María. Para llegar al nivel de la Gruta sacra y de la pequeña gruta adyacente, se descienden los siete escalones de la escalera del este, y se llega a lo largo de la capilla del Ángel, hacia la escalera de subida; estas dos escalinatas corresponden a los ingresos construidos en la época cruzada, qu debían ser similares a los que hoy aún llevan al interior de la gruta de Belén.

La Gruta venerada ha sufrido muchas modificaciones en las diversas épocas, a fin de garantizar la posibilidad de visitar el lugar y celebrar ahí el culto. Hoy aparece como una pequeña capilla rupestre, compuesta en parte de roca natural y en parte de mampostería.

Ya desde el exterior se puede observar dos elementos de fundamental importancia, puesto que son testimonio de que el lugar fue parte del antiguo pueblo. Se trata de dos grandes silos, que datan del tiempo de Jesús y del periodo posterior. Estos silos, agujeros de forma circular de los que queda algunos rastros, están ubicados a la derecha e izquierda de la puerta de acceso a la Gruta, además de la balaustrada de hierro forjado. Además, sobre la Gruta y a lo largo de los lados, se reconocen los pilares cruzados que sostenían las arcadas de la gran iglesia.

Entrando a la Gruta es posible obsevar lo que queda de la roca natural que formaba la habitación, junto a secciones de muros en parte reconstruidas en una luminosa piedra blanca. El techp, que en el pasado ha sufrido algunas modificaciones para dar a la Gruta el aspecto de una capilla, está ligeramente redondeado. En la edad cruzada, la Gruta fue aislada y recortada externamente, a fin de permitir la inserción del nuevo edificio sacro; también parte de la bóveda, probablemente colapsada, tuvo que ser sustituida con muros por los cruzados. Recientemente, se han realizado agujeros para garantizar la aireación de la habitación, que sufre de una fuerte degradación a causa de la elevada humedad interna.

Para sostener el pilar que los cruzados construyeron sobre la Gruta, se insertaron tres columnas: dos son visible a la izquierda, al exterior del nuevo muro de la Gruta y una, rota y suspendida, al interior. La columna más grande entre las dos externas es la que los peregrinos medievales llamaban “del Ángel”; la quebrada al interior, era llamada “de la Virgen”, porque se consideraba que indicaba el punto preciso en el que María se sentó durante la Anunciación. La columna, que se desprende del techo de la Gruta, fue quebrada en la época otomana, ya que se pensaba que contenía un tesoro.

El altar principal que lleva la inscripción «Verbum caro hic factum est», el Verbo "AQUÍ" se hizo carne, pertenece al santuario franciscano del 1730.

Entrando a la derecha se observa un pequeño ábside, elaborado para uno de los cinco altares que estaban en la Gruta y en la Capilla del Ángel hasta la mitad del siglo pasado. El ábside fue varias veces enlucido y los peregrinos le dejaron varios dibujos que desgraciadamente, debido al fuerte deterioro de las paredes, se han perdido.

El espacio en el norte, más al interior de la Gruta, es de forma semicircular y ha conservad por siglos un altar dedicado a San José. Hoy contiene una columna que sostiene el tabernáculo.

Dentro del altar de la Anunciación, a través de una escalera realizada en el muro, se llega a una gruta mejor conocida como la “cocina de María”.

Gruta de la Anunciación